Es importante tener en cuenta este factor ya que puede ocurrir que nos guste mucho un tipo de flor determinada que luego no haya en esa estación del año. Y los colores también varían las sensaciones percibidas en función de la luminosidad del ambiente. Además si te casas en meses de calor te recomendamos que el ramo lleve más verdes porque aligeran y refrescan. Si tu boda es en invierno, la flor puede ir más compacta.
El invierno es una de las estaciones menos solicitadas por las novias, pero no por ello menos adecuada para la celebración de una boda. El invierno, respecto a otras épocas del año, tiene sus ventajas en lo que a las flores se refiere.
La primera ventaja con la que contamos es a la hora de elegir la iglesia donde queremos casarnos. Lo más seguro es que haya muchas fechas libres y podamos elegir la que más nos convenga. Y, por supuesto, los salones para celebrar la fiesta y los viajes son mucho más baratos al ser temporada baja.
Respecto a las flores, en invierno podemos encontrar toda clase de flores de importación: rosas, orquídeas, lilas, calas… con la ventaja de que su duración es mucho mayor. Y los precios de los ramos de novia son los mismos que en plena temporada.
En cuanto al tipo y estilo de las flores para elegir el ramo adecuado tenemos, como siempre, que tener en cuenta una serie de factores. La novia en invierno lleva mucho más ropaje y, a veces, lleva color en capas o abrigos. Lo cual nos permite llevar un ramo mucho más profuso de formas, flores y colores.
En invierno, el blanco puro es el color que más se identifica con esta estación. Debemos evitar llevar colores que den sensación de frío, como los azules o los morados y, nunca emplear reflejos metálicos en hojas o complementos. En todo caso, se pueden admitir algún tono pastel de la gama de los rosas, los fucsias o los champagne. Los tonos cálidos como naranjas, tejas, rojizos, etc. nos van a insinuar aspectos otoñales que, a veces, resultan inapropiados.
